22 de febrero de 2008

El Club hotel de Sierra de la Ventana

Allá por principios de siglo, la Argentina vivía un esplendor que la ubicaba entre las naciones más prometedoras de la tierra.
Una clase dirigente rica, culta, elitista y refinada disfrutaba de su buen pasar y soñaba sueños de grandeza.
Así fue que un grupo de visionarios planeó construir un enorme hotel de lujo en medio de la entonces inhóspita comarca serrana conocidad como "Sierra de la Ventana".
Esta es la apasionante historia de un sueño que terminó bajo las llamas, en una inolvidable noche del año 1983.



Cuentan que allá por los primeros años del siglo XX, el Dr. Félix Muñoz, un famoso especialista en enfermedades respiratorias, encontró en la zona de Sierra de la Ventana un clima tan sano que, supuso, facilitaría la cura de enfermedades de tipo respiratorio y nervioso.
Entusiasmado, le contó su idea de fundar un hotel a su amigo, el dr. Manuel Láinez, dueño de una importante cantidad de tierras en esa zona. Ambos lograron interesar en el proyecto a la compañía británica Ferrocarril del Sud.
El ramal de esta empresa que atravesaba la pampa hacia Bahía Blanca estaba dando por aquel entonces muchas ganancias a los ferrocarriles británicos, de modo que vieron en el proyecto una excelente oportunidad para incrementar aún más el tráfico de pasajeros por esta bella zona.
El 15 de agosto de 1903, entonces, se inauguró la parada de tren que correspondería al hotel, que más adelante sería la estación Sauce Grande y hoy es la estación Sierra de la Ventana.
En 1904, se comenzó a construir este enorme complejo, levantado con ladrillos especialmente fabricados en el lugar por Ernesto Tornquist, ciudadano de Sierra de la Ventana que recientemente había adquirido una máquina de fabricar ladrillos en Checoslovaquia.
Las dimensiones y características del hotel fueron espectaculares.
En cada una de sus dependencias se puso extremo cuidado en los detalles.


El Hotel en funcionamiento, visto desde el parque



Vista de su torre principal



Con una superficie cubierta de 6.400 metros cuadrados, se habían asegurado todas las comodidades: galería solarium, restaurante decorado al estilo Luis XVI, jardín de invierno, salón de fiestas con 150 butacas, 3 salas de casino, un entrepiso usado como night club, 2 peluquerías, una torre mirador con vista panorámica de toda la zona serrana, sala de música para conciertos, una nutrida biblioteca, casino, cancha para deportes hípicos, canchas de golf y tenis, entre otras muchas instalaciones.
Un ramal de trocha angosta acercaba a los pasajeros desde la estación Sierra de la Ventana hasta la puerta misma del hotel.
Los servicios que el hotel necesitaba para funcionar eran inexistentes en la zona, por lo cual el enorme monstruo fue pensado para ser absolutamenter autosuficiente: tenía panadería, granja y huertas propias. Todo lo que los huéspedes consumían era elaborado íntegramente en las instalaciones del hotel. Desde la carne hasta la leche, desde los huevos hasta el pan.
También tenía herrería, carpintería, sala de máquinas, usina, taller mecánico, lavandería, sector de costura y sastrería.
Un verdadero ejército de profesionales de todas las ramas formaba parte de su plantel estable.
“La Maravilla del Siglo”, como lo bautizó Julio Argentino Roca, uno de sus visitantes, supo albergar a lo más selecto de la aristocracia argentina y extranjera de aquellos años.
Entre los invitados a la inauguración oficial, realizada en la memorable noche del 11 de noviembre de 1911, se contaban muchos apellidos y nombres que aún hoy resuenan en nuestros oídos y que bautizaron las calles de la ciudad de Buenos Aires así como también los partidos de casi toda la provincia.
Para llegar a la lejana comarca, los invitados dispusieron de un tren especialmente fletado desde Buenos Aires.
Entre los años 1913 y 1914, los ecos mundiales de grandes depresiones económicas y guerras hicieron que el hotel comenzara a trabajar a pérdidas.
En 1917, la ley prohibió los juegos de azar, y tres años más tarde, los propietarios del Club Hotel (en su mayoría ingleses) dispusieron el cierre del establecimiento y el cese de sus actividades en la zona serrana, así como también del ramal de trocha angosta.
Finalmente, el 30 de noviembre de 1924, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires se hizo cargo del hotel con el objeto de instalar allí una colonia de vacaciones para alumnos, docentes y familiares, proyecto que nunca se llevó a cabo.
El hotel, que hasta entonces se había mantenido abandonado pero casi intacto, comenzó a ser saqueado: dicen que los funcionarios provinciales fueron los primeros en hacerse de los valiosos vinos que se almacenaban en sus bodegas.




Una comitiva de funcionarios posa frente al hotel, en el año 1943

En 1939, después del enfrentamiento entre el acorazado alemán Graf Spee y los cruceros británicos Exeter, Achilles y Ajax en el Río de la Plata, los marinos prisioneros fueron trasladados al ex Club Hotel de Sierra de la Ventana, donde permanecieron hasta febrero de 1946.
Durante dos años, el hotel volvió a tener vida y fue restaurado por los internos.
Sin embargo, la partida de los marinos a su país de origen hizo que otra vez el hotel quedara sumido en el olvido y el abandono.






Así se veía el edificio del hotel durante la década de 1970



La última imagen del hotel registrada en el año 1983, antes del incendio.



En la noche del 8 de julio de 1983, cuando sus nuevos propietarios hablaban de un proyecto para volver a ponerlo en funcionamiento y hasta habían comenzado algunas tareas de reacondicionamiento, el hotel apareció envuelto en llamas.
Los vecinos de la comarca vieron azorados y entristecidos como el fuego devoraba años de sueños, ilusiones y trabajo.
Nada ni nadie pudieron evitar que se quemara totalmente.
Aun hoy, hay quienes susurran historias acerca de oscuros negociados en torno a supuestos seguros, y aseguran que el incendio fue intencional.
Los peritajes realizados, sin embargo, hablaron de un rayo que cayó sobre sus tejados en medio de una tormenta.
La maravilla del siglo, el más lujoso de los hoteles del continente, el sueño de un grupo de vicionarios, sólo funcionó durante seis cortos años.
Hoy sus ruinas son, apenas, una curiosidad turística.



Algunas imágenes de las ruinas del hotel, tal como se lo ve en la actualidad.

















Créditos:

Algunas imágenes y gran parte de la información publicada en esta entrada las encontré en los siguientes sitios:

http://www.welcomeargentina.com/paseos/hotel_sventana

http://www.villaventana.com/exclubhotel

http://www.roverclub.com.ar/foro/viewtopic.php?t=4710

Si el o los autores de los mismos considera/n que he violado su derecho de propiedad, no tiene/n más que comunicarse conmigo para pedir su remoción de este blog.





6 comentarios:

leandro dijo...

excelente el blogg. a mi en particular me gustaria ver mas fotos de los mismos. me interesa el tema. gracias.

Monica dijo...

me encantaría conocer ese hotel en buenos aires, las fotos quedaron re buenas!

Fabiana Giménez dijo...

Muy interesante la nota!
Estuve en las ruinas del hotel en el año 2000. Qué pena me dio ver semejante estructura, que todavía se la veía imponente, totalmente destruida.
Lo que más impotencia me da es que si estuviéramos en Europa Occidental, este edificio se habría conservado intacto, más allá del cierre del mismo.
Tengo entendido que en la actualidad hay que pagar una entrada para acceder al predio.
Fabiana Giménez

sierras de cordoba dijo...

No conocia la historia de este hotel, pero lo que noto es que muchos hoteles de la misma época se fundaron porque alguien por motivos de salud descubrió estos lugares.

Sprayette dijo...

Principio de siglo fue la época de los grandes hoteles en el país y los grandes viajes al exterior.

Néstor Salgado dijo...

Muy buen articulo, felicitaciones